
Lograr el equilibrio perfecto: impresiones nítidas y vidrio resistente
Cuando se imprime en vidrio y se procede al temple del mismo, parece ser una lucha constante por lograr el equilibrio adecuado. Si se aumenta la temperatura demasiado lentamente, la tinta comienza a difuminarse; las líneas nítidas desaparecen y todo el patrón queda borroso. Pero si se aumenta la temperatura demasiado rápido, se produce un choque térmico o puntos de estrés en el vidrio. Es un problema complicado de resolver.
Para solucionarlo, comenzamos a utilizar placas reflectoras de oro en nuestros hornos de infrarrojos.
¿Por qué el oro?
La mayoría de las personas utilizan reflectores de aluminio estándar, pero estos son bastante ineficaces. Absorben y dispersan demasiada energía. El oro es diferente: refleja aproximadamente el 98% de la radiación infrarroja directamente hacia el vidrio. De esta manera, la energía se concentra exactamente donde es necesaria. Como la energía se recicla de manera eficiente, no es necesario utilizar tanta potencia para alcanzar el punto de temple adecuado.
Mantener las líneas nítidas
El secreto para obtener un patrón limpio radica en cómo llega el calor a la superficie del vidrio. Con reflectores de oro, el calor llega de manera uniforme y directa al vidrio. Ya no hay “puntos fríos” que interfieran con el proceso de temple. Dado que el calor está muy concentrado, la tinta se solidifica casi al instante. Así, las líneas permanecen nítidas. El vidrio alcanza su punto de ablandamiento más rápidamente, lo que significa que se puede enfriar más rápido. Esa rapidez es lo que hace que el vidrio sea resistente sin dañar la apariencia de la impresión.
Un consejo importante
Sin embargo, existe un problema: las placas de oro generan una gran densidad de calor. Si la ventilación no es adecuada, el interior del horno sufrirá daños. No se pueden simplemente colocar estas placas en un horno con poca circulación de aire y esperar lo mejor. Si no se gestiona bien el flujo de aire alrededor de estas placas, se podrían deformar los soportes o dañarse los cables. Antes de hacer este cambio, revise sus ventiladores de refrigeración y asegúrese de que el aislamiento de los cables pueda soportar el calor. Es una pequeña verificación que le evitará problemas costosos.